jueves, 4 de noviembre de 2010

Restauración - Altar de Madera
















En la Antigüedad un altar era, bien un lugar elevado (en su origen simples montículo de tierra o de piedra), o una tabla colocada sobre unas gradas, en el que se depositaban ofrendas y/o se celebraban sacrificios a la divinidad.

Altar de la Catedral de Lund (Suecia).
El altar romano fue el elemento más importante de la casa, ante el cual, la familia, efectuaba sus devociones y, progresivamente, se fueron instalando en los lugares dedicados al culto comunitario.
En principio estaba constituido por una especie de mueble de madera, más o menos trabajada, que se podía desplazar para los oficios (los primeros lugares de culto no eran, necesariamente, lugares específicos dedicados al mismo).
Fue a partir del siglo IV cuando los altares empezaron a colocarse en el ábside, más tarde, hacia el siglo XII, el altar permanecía inamovible utilizándose, para su confección, la piedra como el mármol o materiales nobles. Generalmente, el altar, cubría un sepulcro sellado que contenía las reliquias de los mártires.
Los altares tenían que tener siempre, en el lugar en el que se guardaban la hostia o el cáliz, una piedra de consagración (ara). Los Altares Mayores están decorados, generalmente, con retablos más o menos elaborados, y que adquirieron su mayor relevancia durante la época gótica.
En los primeros siglos el altar estaba en el centro del presbiterio y el oficiante estaba de cara a los fieles; servía (sirve) para disponer, sobre él, los objetos rituales y de culto y para dar mayor relevancia al oficiante (normalmente un sacerdote) de manera que quedara separado del resto de los asistentes al oficio y subrayar su contacto más directo con la divinidad.
En la religión cristiana, por ejemplo, se compone normalmente de una mesa donde el sacerdote ora y de una serie de elementos simbólicos como una cruz latina (con o sin la figura de Jesucristo), o una vela representando el principio y el fin con las letras alfa y omega. Un altar se puede dedicar a un dios, un santo o personaje relevante de una creencia o a una persona

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